Una amiga muy querida me recomendó con mucho entusiasmo que leyera la obra de Rosa Montero "La loca de la casa". Investigué un poco sobre la autora y leí algunas críticas. Entonces me animé a buscar los primeros capítulos, llegando a la conclusión de que definitivamente debo agregar esta obra a mis próximas lecturas...
A continuación un extracto del capítulo dos, con el cual me sentí totalmente identificada :
(...)
"El escritor siempre está escribiendo. En eso consiste en realidad la gracia de ser novelista: en el torrente de palabras que bulle constantemente en el cerebro. He redactado muchos párrafos, innumerables páginas, incontables artículos, mientras saco a pasear a mis perros, por ejemplo: dentro de mi cabeza voy moviendo las comas, cambiando un verso por otro, afinando un adjetivo. En ocasiones redacto mentalmente la frase perfecta, y a lo peor, si no la apunto a tiempo, luego se me escapa de la memoria. He refunfuñado y me he desesperado muchísimas veces intentando recuperar esas palabras exactas que iluminaron por un momento el interior de mi cráneo, para luego volver a sumergirse en la oscuridad. Las palabras son como peces abisales que sólo te enseñan un destello de escamas entre las aguas negras. Si se desenganchan del anzuelo, lo más probable es que no puedas volverlas a pescar. Son mañosas las palabras, y rebeldes, y huidizas. No les gusta ser domesticadas.
Domar una palabra (convertirla en un tópico) es acabar con ella".
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